Bibliografía 1

BIBLIOGRAFÍA 1


VALORACIÓN DEL PACIENTE

En el capítulo 3 de este libro explica que el primer paso del proceso enfermero es la valoración del paciente con el fin de establecer un diagnóstico sobre su salud. Para ello hay que hacer una recogida de datos tanto por parte de la enfermera como de otros profesionales sanitarios, que engloba la anamnesis, la exploración física, los resultados del laboratorio y las pruebas diagnósticas. El objetivo de la acción de la enfermera es hacer una valoración del paciente para establecer un diagnóstico sobre el estado su salud.
Determinar el pronóstico o el riesgo de presentar una enfermedad y diagnosticar una alteración médica es función del médico al igual que está en su mano usar otras alternativas terapéuticas. Una vez el paciente esté informado de estos datos, la enfermera puede llevar a cabo la recogida de datos y el examen físico propio de su profesión. La enfermera está interesada en las capacidades funcionales del paciente.
Los datos que se recogen pueden ser subjetivos y objetivos. Los datos subjetivos son las molestias que nos expresa el paciente y a las que denominamos síntomas, esto sirve a la enfermera para valorar los patrones funcionales de Gordon de salud del paciente mediante una entrevista. Entre estos datos que proporcionan una información sanitaria importante se incluyen la historia clínica  de salud anterior (conviene hacer un interrogatorio específico al paciente), las medicaciones y las intervenciones quirúrgicas (también se incluyen las transfusiones de sangre recibidas por el paciente). Los datos objetivos o signos son los constituyen la impresión general que el profesional tiene del paciente y que se realiza mediante el examen físico, para el cuál se emplean cuatro técnicas principales:
  • Inspección. Se examina de forma visual una región del cuerpo para valorar las condiciones normales o desviaciones de la normalidad.
  • Palpación. Mediante el empleo del tacto.
  • Percusión. Se produce sonido de forma directa o indirecta para obtener información acerca de la zona subyacente.
  • Auscultación. Escuchar los sonidos que son producidos por el cuerpo.
Mediante estas técnicas se sigue la guía del examen de los pies a la cabeza, para el cual hay que disponer del material adecuado previamente preparado para ahorrar tiempo y energía al paciente y la enfermera. La enfermera es la responsable de otorgar al paciente bienestar, seguridad e intimidad, y debe ir dándole explicaciones en el transcurso del examen físico. Durante el propio examen se deben registrar los hallazgos anómalos y en la conclusión de este comparar los hallazgos normales de los anormales.

Una vez completados la historia y el examen físico se hace una agrupación de datos de ambos y se analizan para establecer una lista de diagnósticos enfermeros y problemas de colaboración.


S. M. Lewis, M. M. Heitkemper, S. R. Dirksen. Enfermería Médicoquirúrgica. Valoración y Cuidados de Problemas Clínicos. 6ª ed. Volumen 1. Elsevier. 31-43

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