Esperanza Rayón, “Manual de
Enfermería Médico-quirúrgica”, 2005, Volumen II, ed. Síntesis, 855-864.
He elegido
esta bibliografía porque muestra de forma ordenada y clara como debe ser la
fase preoperatoria de un paciente que va a ser intervenido y como debe actuar
el personal de enfermería.
Comienza
diciendo que la fase preoperatoria empieza con la decisión de realizar la
intervención y termina con el traslado del enfermo al quirófano.
Es
importante el primer contacto con el/la enfermero/a porque esto influye en el
posterior desarrollo de los cuidados postoperatorios. Hay que intentar ganar la
confianza del paciente mostrando amabilidad, comprensión, cariño, respeto y
transmitiendo tranquilidad.
En esta fase
se puede realizar una valoración de los patrones funcionales, detectar los
posibles diagnósticos enfermeros y planificar y proporcionar los cuidados
específicos según la patología del paciente y los factores de riesgo.
En la
valoración debemos tener en cuenta una serie factores que influyen en la
respuesta fisiológica y psicológica:
-Edad à las personas de edades extremas son más propensas a
desarrollar alguna complicación. Antes de los seis meses de vida la circulación
y función renal de un niño no están suficientemente desarrolladas para afrontar
el estrés de una cirugía.
En ancianos
puede haber una respuesta a la anestesia más prolongada y riesgo de
sobrehidratación, riesgo de infección porque su estado nutricional a veces es
deficiente.
-Hábitos
saludables à hacer una anamnesis del paciente en relación a su estilo de vida, al
consumo de alcohol y tabaco, que aumentan el riesgo quirúrgico. En pacientes
fumadores las complicaciones respiratorias son frecuentes y pueden sufrir
broncoespasmos.
-Enfermedades
crónicas à aumentan el riesgo quirúrgico; las enfermedades pulmonares
aumentan la respuesta del paciente a los anestésicos y disminuyen la capacidad
para luchar contra los problemas respiratorios tras la cirugía. Es necesario
hacer una valoración de la capacidad espiratoria torácica, ruidos
respiratorios, ritmo y frecuencia de la respiración y coloración de la piel. En
las enfermedades cardiovasculares será necesario determinar la capacidad y
resistencia cardíaca frente a agresiones quirúrgicas y la anestesia que puede
soportar en la operación. En las enfermedades relacionadas con la hipertensión
los pacientes no se adaptan a los cambios hemodinámicos que se dan en el
proceso operatorio. La enfermedad hepática puede afectar al metabolismo y a la
excreción de agentes anestésicos. La diabetes mellitus bien controlada no da
problemas, pero puede presentar gran incidencia de morbilidad quirúrgica,
infección, retraso en la cicatrización…etc.
-Intervenciones
quirúrgicas previas à anotar el tipo de intervención, cuándo se hizo y si hubo
complicaciones. Saber si hubo transfusiones sanguíneas, como las toleró el
paciente y el tipo de reacción que tuvo. Determinar si la experiencia fue
positiva o negativa.
-Tratamiento
de fármacos à recogida de los fármacos que esté tomando el paciente. Los
antibióticos potencian la acción de relajantes musculares. Los esteroides
afectan a la respuesta neuroendocrina y a la cicatrización, y así numerables
fármacos más.
-Alergias
à saber si presentó o presenta alergia
a algún fármaco.
-Conocimiento
del paciente à explicar el proceso operatorio, aclarar dudas y reforzar la
comprensión.
Centrándonos
en la nutrición hay que tener en cuenta que los enfermos con un buen estado
nutricional presentan una ventaja frente a los que no. Si hay alteraciones
nutritivas y la cirugía no es urgente debe posponerse.
1. Personas malnutridas son propensas a
infecciones.
2. La obesidad dificulta y prolonga la
cirugía (complicación cardíaca, complicación respiratoria, dehiscencias e
infección de heridas).
De la eliminación decir que el funcionamiento de los riñones
es de máxima importancia ya que regulan el equilibro hidroelectrolítico y
eliminan productos de deshecho del catabolismo. El estrés quirúrgico puede
desencadenar una insuficiencia renal y retrasar la eliminación de fármacos.
En el paciente operado se limitan los movimientos por la
anestesia, por la herida, los apósitos y el malestar general. Valorar la
capacidad para expandir el tórax, los ruidos respiratorios, la coloración de la
piel y mucosas. Valorar el grado de movilidad por deambulación temprana.
El sueño puede estar alterado por la ansiedad ante el proceso
operatorio y el mido al dolor postoperatorio.
DIÁGNOSTICOS E
INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA
El temor está relacionado con: miedo a la anestesia o a
sentir dolor, miedo a la pérdida de una parte del cuerpo y a su incapacidad,
miedo a posibles cambios en el estilo de vida, amenaza de un mal pronóstico de
la enfermedad o de la muerte.
Las acciones de la enfermería son:
-Identificarse con el nombre y crear un ambiente tranquilo, agradable
y de fácil comunicación, para que el enfermo exprese sus temores.
-Orientar al paciente y a su familia respecto al entorno
donde se encuentra.
-Averiguar la información que tiene el paciente y dar
respuestas claras y sencillas, corregir errores.
-Explicar medidas analgésicas para paliar el dolor.
-Informarle de todo lo que sea útil.
-Informar sobre procedimientos previos a la intervención.
-Respetar sus creencias.
-Valorar el estado de ansiedad de forma continuada, si tiene
pánico favorecer que exteriorice sus miedos y que examine posibles alternativas.
-Administrar tranquilizantes prescritos y valorar sus
efectos.
-Anotar registros pertinentes
Es muy importante explicar al paciente que no tiene que tomar
nada sólido 6 horas antes de la operación, ni líquido en 4 horas, por riesgo de
aspiración.
Existe riesgo de alteración en el mantenimiento de la salud
si hay falta de conocimiento sobre: necesidad de preparación preoperatoria de
la piel, las mucosas y el intestino. Procedimientos preoperatorios como
prevención de las complicaciones postoperatorias y tratamientos preoperatorios
como fármacos, enemas… etc.
Las intervenciones del enfermero incluyen:
-Valorar las dificultades para el aprendizaje y elaborar un
programa con explicaciones sencillas y oportunas.
-Explicar todos los procedimientos y pruebas exploratorias.
-Llevar a cabo una preparación respiratoria para prevenir
complicaciones postoperatorias.
-Explicar que la posición de Fowler o Semifowler con las
rodillas flexionadas aumentan la efectividad de los ejercicios respiratorios.
-Vendar las piernas con un vendaje elástico para favorecer el
retorno venoso en los pacientes que tienen riesgo de sufrir tromboflebitis.
-Enseñar ejercicios postoperatorios.
-Concienciar de la importancia de la inmovilización precoz
para facilitar la expulsión de secreciones, favorecer el retorno venoso,
estimular el peristaltismo y reducir el dolor.
-Enseñarle a movilizarse en la cama y a levantarse
protegiendo la herida.
-Registrar todos los cuidados.
Para prevenir el riesgo de infección hay que:
-
Preparar
la piel para eliminar todos los microorganismos posibles.
-
Realizar
una preasepsia con jabón germinativo de la zona que se va a intervenir y cubrir
con un paño estéril.
-
Eliminar
el vello de la zona quirúrgica.
-
Mantener
al enfermo en ayunas el tiempo especificado anteriormente.
-
Pedirle
que se quite joyas, objetos metálicos, maquillaje y esmalte de uñas. También prótesis
dentarias, lentillas, prótesis auditivas,
-
Administrarle
la profilaxis antibiótica si esta prescrita 30 min antes de bajar al quirófano
si por vía intravenosa, 60 min si es por vía intramuscular.
-
Proporcionarle
enemas de vacunación la noche anterior a la intervención y la misma mañana.
-
Indicarle
que orine antes de bajar al quirófano y antes de la medicación preanestesica.
Finalmente verificamos que los cuidados están debidamente
registrados y que los registros se corresponden con el paciente.
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