EL PACIENTE CON ALTERACIONES HIDROELÉCTRICAS
He elegido este capítulo del manual porque pienso que la
regulación hidroeléctrica es fundamental para que el estado de las personas sea
óptimo. Cualquier alteración en este mecanismo provoca una patología más grave.
Por este motivo, las enfermeras tienen que prestar una atención especial para
revisar que los balances de líquidos estén en el nivel oportuno y que los
mecanismos reguladores no fracasen para impedir que la vida del paciente sufra algún
peligro.
En un primer apartado nos hablan de la distribución del agua
en un paciente sano. El contenido de agua varía dependiendo de la edad (mayor
proporción en niños y menos en ancianos), del sexo (valores menores en mujeres
que en hombre), del deporte ejercitado (existe un mayor porcentaje de agua
intracelular unido a un más alto contenido corporal de potasio), la grasa
(cuanta menos grasa haya, mayor será la proporción de agua).
El agua es un dipolo eléctrico por lo que se puede unir a
otras moléculas de agua por puente de hidrógeno o por atracción electromagnética
con el nitrógeno o ácidos nucleicos, siendo uniones de gran importancia biológica.
Las concentraciones de los espacios intracelulares no son iguales porque existen
variaciones de éstas por iones que dependen de un continuo sistema de
transporte denominado ‘bomba de sodio’ o bomba de Na+ Ka+ ATPasa.
Los factores que influyen en el equilibrio hidroeléctrico son:
- La dieta. De gran importancia la albumina en el suero ya que si el nivel desciende, el líquido no pasa al torrente sanguíneo permaneciendo en los espacios intersticiales y produce un edema.
- La edad. Los niños necesitan más agua ya que la tasa metabólica es mayor y el sistema renal es menos eficaz al permanecer gran cantidad de líquidos a través de los riñones.
- La temperatura ambiental. Provoca la estimulación del sistema nervioso simpático y la sudoración.
- El estrés y la enfermedad que aceleran el metabolismo.
Se pueden originar síndromes hidroelectrolíticos por exceso
como:
- Por exceso de agua y sal generando edemas, hipertensión o alteraciones en la osmolaridad.
- Por exceso de potasio dando lugar a hiperpotasemia.
También pueden originarse síndrome por defecto de agua y de
sodio causando una depleción hidrosalina y alteraciones de la osmolaridad.
Las alteraciones de volumen de líquidos pueden ser por:
- Déficit de líquido extracelular: deshidratación e hipovolemia como consecuencia de un descenso brusco de la ingesta de líquidos, pérdidas anormales a través de la piel, de tracto gastrointestinal, sistema renal… Puede sufrir shock hipovolémico cuando los compartimentos de líquidos intravascular se depleccionan de forma muy aumentada y los mecanismos reguladores no pueden mantener el volumen plasmático. La hipovolemia causa oliguria, progresando a anuria, originándose una acumulación de los deshechos metabólicos pudiendo provoca la muerte por acidosis metabólica.
- Exceso de líquido intravascular. Pueden conducir a hipovolemia y a edemas (edema con fóvea y anasacra).
- Hiponatremia (déficit de sodio en el plasma sanguíneo). Por la secreción continua de ADH (hormona antidiurética) y por factores intrarrenales que impiden diluir la orina lo suficiente a la hiponatremia se le acompaña siempre la hiposmolaridad plasmática.
- Hipernatremias o síndromes hipermolares. Se deben a la insuficiente acción de la ADH, por la pérdida excesiva de agua en la relación con las cantidades de sodio por vía renal y extrarrenal, y balance positivo de sal en cantidades excesivas.
- Hipopotasemia, por la disminución de la ingesta de sodio, pero también por pérdidas renales. A nivel del sistema neuromuscular genera debilidad neuromuscular, parálisis arrefléxica, íleo paralítico e insuficiencia respiratoria. En el corazón provoca trastornos electrocardiográficos. En el riñón produce un descenso moderado de carácter reversible del filtrado glomerular e incrementa el nivel de prostaglandinas. A nivel del sistema endocrino, se inhibe la insulina, la aldosterona y aumenta la renina causando hiperglucemia.
- Hiperpotasemia. El aumento de la concentración de potasio genera un incremento de la producción de aldosterona. Su causa más frecuente es la insuficiencia renal.
Carmen Martinez Rincón, Ángel
Rodriguez Cisneros. El paciente con alteraciones hidroeléctricas. En: Esperanza
Rayón/Isabel del Puerto, María Jesús Narvaiza. Manual de Enfermería
Médico-Quirúrgica 3v. Madrid: Editorial Síntesis; 2002. 67-90
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